Óscar Mulero Crecente (Madrid, 1970) es el DJ y productor que convirtió el techno español en algo exportable. Empezó a pinchar a finales de 1989, levantó dos sellos de referencia —Warm Up Recordings en 2000 y PoleGroup en 2004— y en diciembre de 2025 el Ministerio de Cultura le concedió la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes, el primer reconocimiento institucional explícito al techno hecho en España. Treinta y siete años después de su primera cabina sigue en activo: la semna pasada estuvo en el cartel de Dekmantel.

Hay una manera fácil de escribir esto y una difícil. La fácil es la lista de méritos: los sellos, los festivales, la medalla, los treinta y tantos años. La difícil es explicar por qué, cuando alguien que lleva media vida en pistas de baile dice «Mulero», el resto de la mesa se calla un segundo. Vamos a intentar la difícil.
Un chaval de negro en el Madrid de finales de los ochenta
Antes del techno hubo guitarras. Mulero llegó a la electrónica por el post-punk: Joy Division, Bauhaus, el catálogo de gente que se vestía de negro cuando en Madrid lo que sonaba en las discotecas era música negra y funk. Él lo ha contado sin adornos: aquello era sectario, casi un gueto, y precisamente por eso le atraía más. Tenía diecinueve años.

El puente hacia lo electrónico fue el EBM. Cabaret Voltaire primero, que ya venía metiendo máquinas desde sus primeros discos, y luego Klinik, Nitzer Ebb, Front 242, todo ese frente belga y alemán de percusión metálica y voz procesada. Los sitios donde se podía escuchar eso en Madrid se contaban con los dedos: Plantabaja, Nacional. Iba allí sin ninguna intención de pinchar, solo a ver cómo otros seleccionaban, cómo enlazaban un tema con el siguiente. Ahí, mirando a un DJ desde la pista, empezó todo.
Es un detalle que importa más de lo que parece. Mulero no es un producto del rave ni de la explosión de mediados de los noventa. Viene de antes, de la escucha en casa y de la tienda de discos, y esa raíz le ha marcado el gusto durante cuatro décadas. Sigue comprando post-punk para su colección.
New World: la cabina donde se aprende el oficio
Empezó a pinchar a finales de 1989 —el dato lo sostienen su propio testimonio, su biografía oficial y su ficha en Discogs, que fecha el arranque en 1988— y su primer trabajo serio llegó en la cabina de New World, uno de los clubes que estaban electrificando la noche madrileña junto a Attica, Saratoga, Voltereta o Nacional 3. Allí coincidió con Yke y Yury, y de ahí sale el embrión de lo que después llamaríamos techno español.

Su primer contacto con un estudio también viene de New World, y no fue como productor: colaboró como asesor de sonido en Nuclear Zone, el disco oficial del club. Producir de verdad tardaría todavía diez años en llegar.

Mientras Valencia agotaba su resaca —el new beat, Megabeat, los últimos coletazos de una ruta que había sido gloriosa a finales de los setenta—, en Madrid se estaba montando otra cosa. Mulero ha sido siempre generoso con Valencia, por cierto: reconoce sin problema que su época dorada fue anterior y musicalmente irrepetible, y que lo que llegó desde allí a principios de los noventa ya era otra película.
The Omen: catorce meses que fundaron una escuela
En 1994 abre The Omen en Madrid, y aquí conviene aclarar algo porque genera confusión constante: no tiene nada que ver con el Omen de Frankfurt, el club de Sven Väth. Mismo nombre, ciudades distintas, historias distintas.
El Omen madrileño duró poco. Del 94 al 95 «y poco más», según él mismo. Lo llevaban cuatro socios y la dirección musical era cosa de Yke y de Mulero, que con veinticuatro años solo quería ocuparse de la música y tuvo la suerte de poder hacerlo mientras otros llevaban el negocio. Lo mataron los problemas de sonido: tenían que trabajar con limitador, y para lo que ellos querían hacer eso era inaceptable.

Pero en esos catorce o quince meses pasó algo que sigue explicando su reputación. Viajaban fuera a comprar discos, buscando material imposible de conseguir en Madrid, y el resultado era que difícilmente escuchabas la misma sesión dos fines de semana seguidos. Había gente que volvía y no reconocía casi nada de lo que había oído siete días antes. Entre semana, horas y horas preparando. Él lo describe como un parque de atracciones.
Esa disciplina —comprar más de lo que puedes pinchar, no repetirte, tratar el set como un trabajo y no como una playlist— es literalmente lo que hoy se enseña como «la escuela Mulero». Salió de un club que no llegó a los dos años de vida.
Toulouse, Sónar 96 y la salida de España
Su primera actuación fuera fue en Toulouse, en un festival llamado Creative Action for Satisfaction, en 1993 o 1994. Muchas horas de autobús, y en el cartel gente como Laurent Garnier y Oliver Bondzio. Volvió tomando notas.
El salto real llega en 1996. Según su biografía oficial, aquel año entra en el cartel nacional de la tercera edición de Sónar junto a compañeros de generación como The Frogmen, HD Substance o Resonic, y comparte programa con Richie Hawtin, Garnier y Jeff Mills. Sónar 96 funciona como acta de nacimiento: por primera vez la escena española se mira en un espejo internacional y no hace el ridículo. A partir de ese año Mulero empieza a salir de España con regularidad, y llega también el Members of Mayday, donde —según su ficha en Discogs y su propia biografía— fue el primer DJ español en entrar.

Merece la pena detenerse en cómo se hacía todo eso en 1996, porque explica bastante del personaje. No existían las agencias de booking: dabas un teléfono y esperabas. Vivía en casa de sus padres, y su madre le pasaba recados de promotores extranjeros sin saber ni en qué idioma le habían hablado. Se compró un fax que en su casa no servía absolutamente para nada, salvo para recibir direcciones y contactos. Dentro de España, discos al maletero de un coche de segunda mano hecho polvo y a hacer kilómetros.
1998: el CD que cambió las reglas en España
En enero de 1998 mezcla en Madrid About Discipline and Education, editado ese año por el sello catalán So Dens —entonces muy vinculado a la gente de Sónar— como primera entrega de la serie MIXTO. Setenta y un minutos con lo más seco de Birmingham (Regis, Surgeon, los catálogos de Downwards y Blueprint) cruzado con el frente estadounidense de Jeff Mills y Joey Beltram.
Para el contexto español era una barbaridad. Un CD de sesión con esa selección, cuando el formato apenas existía en el país. Su biografía oficial sostiene que se convirtió en uno de los discos de electrónica más vendidos de la historia en España —dato que conviene atribuir a la propia fuente, porque no hay cifras públicas que lo respalden—, y lo que sí es incontestable es que ese CD lo sacó del circuito estrictamente underground a los titulares de la prensa generalista.
Warm Up y PoleGroup: por qué monta dos sellos y no uno
Empezó a editar a finales de los noventa y en el año 2000 funda Warm Up Recordings. Solo. Buscándose el diseñador, peleando por una distribuidora en una época en la que conseguirla no era nada evidente, gestionando él la relación comercial, la dirección musical y la imagen. Entonces viajaba menos y le daba la vida; hoy, dice, sería impensable.
La creación de PoleGroup en 2004 tiene una explicación mucho menos épica y mucho más reveladora de cómo funciona esto por dentro: una de las distribuidoras con las que trabajaba Warm Up cerró y se quedó un tiempo sin poder publicar. Conclusión: dos sellos, dos distribuidoras, y no volver a quedarse parado nunca más. Puro pragmatismo de autónomo.
Con el tiempo los dos sellos se especializaron. Warm Up es el catálogo abierto, donde caben el techno atmosférico, el sci-fi, el deep, y donde conviven artistas españoles y extranjeros. PoleGroup tiene un sonido mucho más reconocible y cerrado —eso que la gente llama directamente «sonido PoleGroup»— y llegó a ser bastante más que un sello: plataforma de artistas, agencia de booking y noches propias. Hoy la agencia va por otro nombre y PoleGroup se concentra en el catálogo y en sus fiestas.
Los números, a 30 de julio de 2026: Warm Up celebró su referencia número 100 en diciembre de 2024, y PoleGroup va por la 080, publicada en abril de 2026. Por PoleGroup han pasado Exium, Reeko, Kessell, Nørbak, Lewis Fautzi, Kwartz, Ribé, CONCEPTUAL, P.E.A.R.L., Oliver Rosemann. Es, sin discusión, el linaje del techno peninsular de las dos últimas décadas.
Selección Natural: seis platos y dos mesas
En 2008 arranca Selección Natural, un colectivo con Exium, Reeko y Christian Wünsch cuyo mecanismo era precioso en su sencillez: uno firmaba el tema original, los otros tres lo remezclaban, y lo publicaba el sello del autor original. Cuatro artistas, cuatro sellos, un ecosistema cerrado.

En 2010 PoleGroup absorbe esa herencia y se convierte en plataforma. Wünsch acabó saliendo del proyecto, y el trío restante llevó Selección Natural al directo con un formato que hay que ver para creerlo: seis platos y dos mesas de mezclas simultáneas, tal y como lo anunciaba Awakenings en sus carteles. En 2019 publicaron Left Behind LP en PoleGroup, ocho piezas.
Aquí está una de las claves de Mulero que casi nadie subraya: lleva veinte años empujando a otros. No como gesto, como método. En las entrevistas de 2026 sigue diciendo que escucha demos, que ahora mismo tiene material de gente de Madrid con veintipocos años que le parece una maravilla, y que su generación —la que hoy es referencia— tiene que ceder el relevo porque no vamos a estar para siempre. Viniendo de alguien que podría vivir perfectamente de su propio nombre, eso significa algo.
El productor: de Grey Fades to Green a Viaje interior
Como productor tardó en llegar y él lo admite sin coquetería: no fue pionero, aprendió de otros, y le costó años alcanzar lo que consideraba un nivel decente. Cita a Groof, con quien grabó BW.003, y a Álex Martín, Leandro Gámez, Toni Rox con The Frogmen o HD Substance como la gente que iba delante.
El primer álbum firmado como Óscar Mulero es Grey Fades to Green (Warm Up, 2011), doble CD y cuádruple vinilo, y ya venía con una declaración de intenciones incómoda: más ambiental, más de escucha, deliberadamente fuera de las limitaciones del techno de pista. Parte de su público más joven lo recibió con reticencia. A él le dio igual, y ese patrón se repite en toda su discografía larga: Black Propaganda (Warm Up, 2012), Biosfera (Detroit Underground, 2013, solo vinilo y con la pata IDM muy expuesta), Muscle and Mind (2015), Perfect Peace (Semantica, 2018), The Beauty of Leaving a Legacy (Semantica, 2019).
Los dos discos recientes que hay que escuchar sí o sí son de 2024. Have you ever retired a human by mistake? (Warm Up, WUBC3, 12 de julio de 2024) es su disco más descaradamente de pista en años, y esconde un chiste para los suyos: el título y prácticamente todo el tracklist están sacados de los diálogos de Blade Runner. «No termination date», «Burning with the fires of Orc», «Orange body, green legs», «One more kiss». Nadie lo señaló demasiado en las reseñas. Está ahí.
Y en diciembre de 2024 llega Viaje interior, la referencia 100 de Warm Up: veintidós temas, todos titulados en español, el lado más científico y abstracto de su producción. Es el disco que pondría a cualquiera que me pregunte hasta dónde llega Mulero cuando se olvida del club.
Fuera de su nombre real ha usado varios alias con función clara. Trolley Route es la vía Detroit, más musical y melódica, con la que firmó A Occhi Chiusi (Pure Plastic, 2003) y Vibrant Colours (Semantica, 2023). Dr. Smoke era la puerta de salida del techno. Y El Joven Prisionero, el proyecto más activo ahora mismo, es su dúo con Another Machines —Cristian, productor asturiano—, con referencias en PoleGroup desde 2022 y una entrega, Persiguiendo Ecos, en octubre de 2025. Él lo describe como su colaboración más estrecha como productor. También ha tenido Spherical Coordinates con Christian Wünsch y Second Skin y Quite Unusual en su historial.
A día de hoy su ficha de Discogs recoge 92 referencias propias, nueve álbumes, 75 maxis y EPs, seis DJ mixes y más de trescientos créditos. Es la discografía de alguien que no ha parado ni un año.
Monochrome A/V: el techno sacado del club
Desde 2013 desarrolla directos audiovisuales bajo distintos nombres —Light & Dark, Biolive, Monochrome A/V— y el Ministerio de Cultura llegó a citar expresamente esa faceta al concederle la medalla.
Monochrome es el más redondo de todos. Se construyó específicamente sobre el álbum Perfect Peace, con concepto cinematográfico de Javier Bejarano y Nazare Soares desarrollado desde 2016. El grueso del material está rodado en película de 8 y 16 milímetros en blanco y negro, mezclada con digital de alta calidad, en Inglaterra, Noruega y España. Son setenta y dos minutos de composición visual que Bejarano ejecuta y manipula en tiempo real mientras Mulero deconstruye y modula el sonido en directo.
No es un VJ poniendo triángulos detrás de un DJ. Es otra cosa, y funciona en teatro. Lo ha presentado en Réplika Teatro de Madrid, un formato sentado, que para un tío que viene de cabinas con limitador tiene su gracia.
Gijón, rutinas y la soledad del que viaja
Mulero es madrileño y sigue reivindicando Madrid, pero vive en Gijón. La conexión con el norte viene de los noventa, cuando su música cuajaba mucho mejor en Asturias, Galicia o León que en el sur —él nunca ha sabido explicar por qué, y bromea con que igual es el clima—. Se instaló allí, y da una razón que dice más de él que cualquier análisis musical: sus mejores amigos en Gijón no son de la escena electrónica. Gente a la que le da exactamente igual quién eres y cuánta gente te conoce. En las ciudades grandes, dice, cuesta distinguir a quien se acerca a la persona de quien se acerca al personaje.
El día a día que describe con cincuenta y cinco años no tiene nada de rockstar: madrugar, rutina de deporte, planning, y luego tres o cuatro horas de estudio. La organización la aprendió tarde y la considera determinante. Es incapaz de salir a la calle sin auriculares, hasta el punto de que los amigos le silban por la calle y no se entera. Fotografía y cine como alimento creativo —de hecho, la portada de Modulations, su EP de 2025 en Semantica, es una fotografía suya—.
Y hay una frase suya sobre el precio de todo esto que se queda contigo: veinticinco años sin un solo fin de semana libre, años sin vacaciones, y no lo sufrió porque estaba apostando por lo que le apasionaba. Ahora sí piensa en el tiempo que no pasó con su familia. La trampa de la vocación, contada sin autocompasión ninguna. Si te interesa este ángulo, contrasta con lo que contamos sobre DJs que se acomodan cuando llega el éxito: Mulero es el contraejemplo exacto.
Diciembre de 2025: la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes
El 16 de diciembre de 2025, el Consejo de Ministros aprobó, a propuesta del ministro de Cultura Ernest Urtasun, las Medallas de Oro al Mérito en las Bellas Artes correspondientes a 2025: treinta y cinco personalidades e instituciones, ocho de ellas del ámbito musical. Una fue para Óscar Mulero Crecente.

El texto del Ministerio lo define como «uno de los referentes del techno en España», subraya que está activo desde finales de los ochenta pinchando en clubes underground de Madrid, que fue clave en la difusión del techno y en sentar las bases de una escena electrónica sólida, que fundó dos sellos convertidos en plataforma de artistas nacionales e internacionales, y que desde 2013 desarrolla performances audiovisuales en directo. Que un ministerio escriba eso en una nota de prensa era, hace veinte años, ciencia ficción.
En el mismo palmarés estaban Primavera Sound, Christina Rosenvinge, Estrella Morente, Los Chichos, Karina, María del Monte, la Fundación Vozes y Luis Tosar, entre otros. La prensa especializada —Mixmag España, Vicious, Beatsoup, Electrónica&Roll— coincidió en leerlo como el primer reconocimiento institucional explícito a la cultura de club y al techno en España. Reparación histórica, se dijo bastante. Y llegando tarde, se dijo también.
Mulero lo gestionó exactamente como cabía esperar. Agradeció los mensajes, recordó que «nuestra cultura nació en los márgenes» y que durante décadas estuvieron lejos de cualquier visibilidad mediática, y dejó claro que la medalla no le pertenece solo a él: la recibía como enhorabuena colectiva a los DJs, productores, promotores y clubbers que llevan más de treinta años peleando para que esta música se entienda como cultura. Meses después, en abril de 2026, añadía un detalle revelador: colegas de otros países le escribieron para decirle que en sus territorios algo así seguiría siendo impensable.
Qué está haciendo Óscar Mulero ahora mismo
Actualizado a 30 de julio de 2026.
Está en Ámsterdam. Dekmantel arrancó ayer, 29 de julio, y él tiene doble presencia en el cartel de la duodécima edición: sesión propia y un back to back con Dasha Rush, ambos programados para el sábado 1 de agosto en el Amsterdamse Bos. Dekmantel, por cierto, lo presenta en su web como «techno titan», que no es un adjetivo que reparta a la ligera.
El 7 de agosto sale Curation One: Oscar Mulero, el disco que estrena una nueva serie de comisariado del sello The Third Room. Cuatro cortes y una idea muy suya: en lugar de firmar en solitario, se pone a dialogar. Solo hay un tema propio, «Sonic Synergy», con influencia dub y desarrollo lento; el centro del disco es «Reaction Pair» junto a DVS1; luego «Seven» con Luigi Tozzi y «Between the Stars» con Isabel Soto. Techno hipnótico, reducido, pensado para durar.
Y lo que viene después, contado por él en abril: un maxi de cuatro cortes y luego un trabajo largo que publicará Dekmantel. Eso último es la noticia importante y ha pasado bastante desapercibida. También ha anunciado un par de cosas como Trolley Route este año, y ha dejado claro que sesiones fuera de registro como el set de electro que hizo en el Lanna Festival le divierten y le abren la cabeza. El electro y los breaks siempre le han tirado.
Su producción reciente, para situarse: Modulations (Semantica 175, 9 de mayo de 2025), el split Above Us Today con P.E.A.R.L. en Falling Ethics (18 de julio de 2025), Il Poema junto al italiano Pyramidal Decode (PHYR005, 17 de octubre de 2025) —doble vinilo compartido inspirado en la Divina Comedia de Dante, con portada del Bosco— y Part of a physical creation en PoleGroup (079, 19 de diciembre de 2025), que el propio sello presentó como una vuelta a las armas directas de pista tras la etapa más mental y sci-fi.
Por dónde empezar a escuchar a Óscar Mulero
Si vienes de cero y quieres entender el personaje en tres movimientos, este es el orden que yo daría. Primero, About Discipline and Education (1998), para oír de dónde sale todo y de paso hacerte una idea de lo que era arriesgado en España hace veintiocho años. Segundo, Have you ever retired a human by mistake? (2024), porque es el Mulero de pista contemporáneo sin filtros y no necesitas contexto para que te funcione. Tercero, Viaje interior (2024) con auriculares y sin hacer nada más, que es donde aparece el productor que no cabe en el club.

Y si quieres oírle pinchar sin salir de casa, su mezcla para Dekmantel (Dekmantel Mix 488) es una buena puerta de entrada al Mulero de larga distancia: escúchala aquí. Todo su catálogo propio está en su Bandcamp, y los sellos en PoleGroup y Warm Up. Aviso para coleccionistas: bastantes referencias de la serie WUBC salieron en vinilo limitado y vía Bandcamp, así que la segunda mano se pone cara rápido. De eso hablamos largo en vinilo vs digital.
Preguntas frecuentes sobre Óscar Mulero
¿Quién es Óscar Mulero?
Óscar Mulero es un DJ y productor de techno nacido en Madrid en 1970. Está considerado la figura más influyente del techno español y uno de los DJs europeos de referencia del género. Dirige los sellos Warm Up Recordings (2000) y PoleGroup (2004), y en diciembre de 2025 recibió la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes que concede el Ministerio de Cultura de España.
¿Cuándo empezó a pinchar Óscar Mulero?
Empezó a pinchar a finales de 1989, con diecinueve o veinte años, después de un par de años saliendo por locales madrileños donde sonaba post-punk y EBM. Su primera residencia importante fue en el club New World de Madrid. Su ficha en Discogs data el arranque en 1988, y en 2019 celebró oficialmente sus treinta años de carrera.
¿Qué sellos discográficos tiene Óscar Mulero?
Tiene dos. Warm Up Recordings, fundado en 2000, con un catálogo más abierto dentro del techno —deep, atmosférico, sci-fi— que superó las 100 referencias en diciembre de 2024. Y PoleGroup, fundado en 2004, con un sonido mucho más definido y reconocible, que en abril de 2026 llegó a la referencia 080. Montó el segundo porque una distribuidora cerró y no quería volver a quedarse sin poder publicar.
¿Qué es Selección Natural?
Un colectivo de techno español creado en 2008 por Óscar Mulero, Exium, Reeko y Christian Wünsch. Cada artista firmaba un original que los otros tres remezclaban, y el disco lo publicaba el sello del autor. Wünsch abandonó el proyecto años después. En directo, el trío restante actúa con seis platos y dos mesas de mezclas, y en 2019 publicaron el álbum Left Behind en PoleGroup.
¿Por qué recibió Óscar Mulero la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes?
El Consejo de Ministros aprobó la concesión el 16 de diciembre de 2025, a propuesta del ministro de Cultura Ernest Urtasun. El Ministerio lo justificó por su papel clave en la difusión del techno en España y en sentar las bases de una escena electrónica sólida, por los dos sellos que fundó y por sus performances audiovisuales en directo desde 2013. Fue una de las treinta y cinco medallas de esa edición, y ocho de ellas correspondieron al ámbito musical.
¿Qué alias ha usado Óscar Mulero?
Trolley Route para su material más cercano al sonido Detroit, Dr. Smoke para salirse del techno, y Double Sided Hospital e Infamous Monster de forma más puntual. Además forma parte de proyectos con nombre propio: El Joven Prisionero junto a Another Machines, Selección Natural con Exium y Reeko, y Spherical Coordinates con Christian Wünsch.
¿Dónde vive Óscar Mulero?
En Gijón, Asturias, aunque nació y se formó musicalmente en Madrid. Se instaló en el norte por la relación que su música tuvo desde los noventa con Asturias, Galicia y León, y porque valora tener allí un círculo cercano ajeno a la escena electrónica.
¿Cuáles son los álbumes esenciales de Óscar Mulero?
Grey Fades to Green (2011), Black Propaganda (2012), Muscle and Mind (2015), Perfect Peace (2018), Have you ever retired a human by mistake? (2024) y Viaje interior (2024), este último publicado como referencia 100 de Warm Up. Como mezcla, su About Discipline and Education (So Dens, 1998) es documento histórico del techno en España.
El resumen, si hay que hacerlo corto
Mulero no ha cambiado de dirección en treinta y siete años. Eso, en una escena que se reinventa cada dieciocho meses y donde hoy —lo dice él, no yo— se puede pisar los mejores clubes del mundo sin haber firmado un solo tema, es casi una anomalía estadística. Ha pasado por los años dulces en los que su sonido era popular y por los años agrios en los que no lo era, y en los dos hizo lo mismo. La medalla llegó después de eso, no antes.

Le preguntaron en abril con qué se queda de todo. Contestó que con la experiencia, y remató con una frase que vale para cualquiera que se dedique a algo con vocación: «Lo importante es irse a gusto a la cama por la noche».